Mamá, papá, vísteme despacio

Hoy voy a cambiar mi voz por la de niñas y niños que quieren vestir despacio. Poniéndome en su piel y en sus cabecitas, en diferentes situaciones cotidianas y relacionadas con la ropa que llevan. He intentado ponerme en su lado más curioso, reflejando momentos en los que nos podemos encontrar cualquiera de nosotros, cualquier día. Me he puesto en su piel para entender lo que realmente sienten o las dudas que pueden llegar a tener.

Hoy os voy a hablar desde esa voz que tiene muchas preguntas. Que oye, que escucha, que reflexiona y que cualquier día te puede venir con alguna de estas dudas o reflexiones y me gustaría saber si estarás preparard@ para responder. Así que te las avanzo, para que vayas preparando las respuestas. Con todo mi cariño. Soy una fan de la educación en todos los sentidos. Y creo que educar a través de la ropa, también es posible.

Te dejo con ellos.

Mamá, papá, un día me contasteis que a partir de ahora íbamos a vivir una vida más slow, haciendo las cosas a un ritmo más lento y comiendo comida cultivada aquí cerca. ¿Pues sabéis que también podemos vestir así? Me lo explicaron el otro día en la escuela. Se trata de ropa que también se hace poco a poco y con mucho mimo. ¿Mi ropa está hecha así?. Niño de 10 años

Mi amiga Ana me ha dicho que hay ropa que la hacen otros niños que no van al cole y que tiene que viajar desde muy lejos para que yo la pueda llevar. ¿Y por qué no van al cole esos niños? ¿Y por qué la ropa tiene que viajar tanto? En las etiquetas de la ropa pone dónde se ha hecho. ¿Miramos dónde se ha hecho toda mi ropa?. Niña de 6 años

Con mis amigas hablamos de que la ropa también transmite vibraciones y yo quiero que la mía transmita buenas vibraciones. Prefiero menos ropa, pero que me guste de verdad. ¡No necesito más! Y si es de mejor calidad también me durará más. Niña de 13 años.¡Quiero aprender a coser como tu! Y así podremos hacer ropa juntas o arreglar aquel jersey que tanto me gusta y que hace unas semanas que tenemos que llevar a arreglar. ¡Mejor esto que comprarme uno nuevo! Niña de 8 años.

Me gusta mucho que me expliques cuentos antes de ir a dormir. Y si tienen un final feliz, me gustan más. ¿La ropa también cuenta historias? ¿Con final feliz? ¿Me cuentas la historia de mi ropa? Niño de 5 años.

¡La ropa me pica! Y aunque me pongas crema, con esta camiseta me sigue picando. Quiero la otra, la suave, la que no pica. Niño de 3 años.

Mamá, papá, vísteme despacio.

 

¿Vale la pena mamá, papá? No sé si me habré dejado algo o no, pero lo que sí sé como madre es que a los niños les enseñamos a hacer las cosas lo mejor posible. A vivir experiencias y momentos que esperamos que no olviden. A ser justos y buenos con los demás. Y vestir sostenible o vestir despacio es eso. Educarlos a través de la ropa, también es importante. Porque no sólo es la ropa en sí, sino toda la historia que hay detrás.

En Biobuu tienes la oportunidad de dar solución a todas estas preguntas. Porque la ropa que encontrarás cuenta con todos estos valores:

  • Ropa hecha a ritmo lento
  • Ropa fabricada respetando los derechos laborales y en contra de la explotación infantil
  • Producción local, promoviendo la economía de tu alrededor
  • Ropa de calidad con buenos diseños
  • Fibras naturales, que respetan su piel y el entorno
  • Ropa con una bonita historia detrás

¡Viste despacio a tus hijos en Biobuu!

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Hilittle, la marca de ropa orgánica que rompe las reglas

Ways to Break the Rules, es el nombre de la primera colección de Hillitle, una nueva marca de ropa orgánica infantil que ha venido para quedarse con una condición: cambiar nuestra mentalidad para mejorar el medio ambiente, la comunidad y el planeta.

Con una actitud positiva y motivadora, acompañada de prints divertidos estampados sobre prendas de una calidad indiscutible, Hilittle está llamando la atención para que muchas familias se sumen al cambio.

Un cambio que perseguimos hace mucho tiempo desde Biobuu y por el que no dudamos ni un segundo en traer su primera colección a nuestra e-shop.

El resultado de su colección Ways To Break The Rules es una fusión de estética sumada a un proceso de producción consciente, para ofrecer la mejor ropa a los más pequeños. Su estilo urbano, minimalista y rebelde ¡no nos puede gustar más!

Ropa responsable con las personas y el planeta, es la mejor solución que ha conseguido Hilittle para divulgar su misión: Promover un cambio de actitud.

Los colores pastel y las texturas inspiradas en la naturaleza, diseñadas sobre prendas de algodón orgánico, consiguen que toda la colección resulte muy cómoda y fresca. Los niños irán cómodos y su piel transpirará sin problemas.

Toda la ropa se produce de forma local en la provincia de Barcelona, con un suave algodón orgánico 100%, que además cuenta con el certificado GOTS.

Sin duda, una marca que dejará huella en la moda sostenible infantil.

¡Descubre nuestra selección de Ways to real the Rules!

Una bolsa de algodón vale más que mil bolsas de plástico

En mi camino en familia a reducir los residuos de plástico en casa, a un ritmo slow, el segundo paso se lo dedico a las bolsas de algodón, la mejor alternativa a las bolsas de plástico.

Seguro que te resuena todo esto de las bolsas de plástico, lo que contaminan, lo innecesarias que son y lo poco que duran. Pero voy a intentar hacerte un resumen de todos sus inconvenientes y te daré alternativas más sostenibles para que puedas poner en práctica hoy mismo.

A partir del 1 de Enero de 2020, las bolsas de plástico estarán prohibidas en España. Las que podremos encontrar en los comercios serán compostables y se tendrán que pagar, como ya estamos haciendo ahora.

Así que tenemos poco más de 2 años para ir adaptando nuestras costumbres con el plástico de un solo uso, y empezar a introducir nuevos hábitos más sostenibles.

¿Pero porqué tenemos que dejar de utilizar las bolsas de plástico?

  • En la actualidad, a nivel europeo se utilizan hasta 238 bolsas por persona al año. Es decir, que llegamos a casa con una bolsa de plástico cada dos días, aproximadamente.
  • Cada bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse totalmente.
  • Sólo se recicla un 10% de las bolsas de plástico, generando 100.000 toneladas de este residuo al año. El 40% se incinera y el resto se lleva a los vertederos.
  • Los mares están llenos de plástico. Según las Naciones Unidas en 2050 los mares contendrán más plásticos que peces y aproximadamente el 99% de las aves marinas habrá ingerido plástico.

O tomamos medias, como dice Julio Barea de Greenpeace, o acabaremos nadando en plástico y comiendo peces de plástico.

Con la nueva directiva europea, se quiere reducir la cantidad de bolsas hasta 40 por ciudadano en el 2026. Y a mi me gustaría llegar a reducir esta cantidad, hasta conseguir que no entre ninguna bolsa de plástico en casa. ¿Te animas? Aquí tienes unos tips fáciles para reducir al máximo el número de bolsas de plástico que entran en tu hogar.

  • Organiza tu compra y hazla una vez a la semana. Evitarás compras puntuales, en las que es más fácil que te den una bolsa de plástico de un solo uso.
  • Ves a comprar con el carrito de la compra, el cesto de mimbre, una bolsa de tela o una bolsa reutilizada.
  • Si compras a granel, no utilizes una bolsa de plástico para cada tipo de fruta o verdura. Yo las voy dejando todas en el carro y luego las agrupo de nuevo para poderlas pesar bien. Más entretenido, si, pero más divertido con los niños, también.
  • Si no quieres dejar las frutas y verduras sueltas en el carro, con una bolsa para todas seguramente tendrás suficiente. ¡O dos! Pero seguro que ya te habrás ahorrado alguna bolsa.
  • Otra opción, es guardar las bolsas que utilices en tu carrito de la compra y así la próxima vez que vayas a comprar, no hará falta que cojas unas nuevas y les habrás dado un nuevo uso.

En mi caso, soy muy fan de ir a comprar con el carro de la compra una vez por semana. Y no sólo llega el carro lleno, sino que a menudo necesitamos una o dos bolsas más.

Tengo unas cuantas bolsas de tela, pero me pasa como con los calcetines en la lavadora. Que desaparecen unos días y, con suerte, vuelven a aparecer. Así que si eres de las mías y buscas una bolsa de la que no separarte jamás (y que guardarás bajo llave 😉 ), aquí tienes algunas que a mi personalmente me encantan. Por su mensaje o ilustración y porque las 3 están confeccionadas con materiales sostenibles y de forma local.

Te cuento cosas de cada una de ellas. De izquierda a derecha tienes:

La bolsa del Perro Mateo de Moncollection, es de lona de algodón orgánico sin blanquear y producida en España. Genial para los días que te acompañan los niños a comprar.

Colecciona momentos no cosas, es la tote bag de algodón natural y serigrafiada con tintas ecológicas de Rut & Nahir, las hermanas Esturirafi autoras del blog con el mismo nombre.

Me encanta el doble mensaje de la maxi tote bag de La tribu de mami: Don’t judge me, i’m a mother too. Para madres conscientes, alternativas y seguras de si mismas, que además no usan bolsas de plástico. Elaborada con materiales 100% reciclados.

¿Y cómo puedo comprar a granel sin usar bolsas de plástico?

A parte de la fruta y la verdura, y determinados frutos secos, que los compramos a granel, ya te avanzo que uno de mis pasos a llevar a cabo durante este año con menos plástico, es empezar a comprar a granel al 100%. Y comprar a granel sin plástico, ¡claro!

Hasta ahora utilizo las bolsas de papel que me dan en la tienda. Pero aunque no sea plástico, quiero evitar este residuo también de un solo uso.

Si fuera manitas me haría unas bolsas de algodón a mi gusto, pero como no lo soy, aquí te muestro los dos ejemplos que tengo fichados y que van a caer en mis manos tarde o temprano.

 

Las de la izquierda son de algodón orgánico, certificado GOTS de All Cotton and Linen.

La bolsa azul de malla también es de algodón orgánico y la encontrarás en la tienda online Usar y Reusar de La Ecocosmopolita.

¿Y cuál es mi truco hoy en día?

Siempre, siempre, siempre, llevo una bolsa en el bolso. Porque nunca se sabe cuándo voy a tener que comprar algo, aunque intente organizarme. Y con niños, la improvisación está a la vuelta de la esquina.

Si tienes algún truco, me gustará leerlo en los comentarios.

¿Te animas a eliminar las bolsas de plástico en tu día a día? Ya sabes, colecciona momentos, ¡no bolsas!

Únete y compartamos experiencias con los hashtags #unañoconmenosplastico #turnplasticoff

 

Fuente de las imágenes: 1, 2.

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Entrevista a Ukelele Little, complementos handmade para niños

Descubrir los mejores secretos de las marcas de moda sostenible infantil es algo que nos encanta, y acercarte a ellas nos gusta aún más. Así que vamos a por la tercera entrevista, de la serie de entrevistas a diseñadores de moda y complementos sostenibles para niños.

Hoy te abrimos las puertas a Ukelele Little, de la mano de Clara, la creadora de este bonito proyecto de complementos handmade para niños de Barcelona.

Clara es dulce y súper acogedora. Los rizos y los gatos abundan en su casa y siempre que puede, se escapa con su tienda de acampada, para plantarla con su familia y amigos, en un lugar que le ayude a desconectar.

Ella se define como una creativa hipersensible, muy cariñosa y con un carácter fuerte, a veces, que aguantan sobretodo los que tiene más cerca. Y yo añadiría, que es muy dulce, acogedora y que cuida cada uno de los detalles de sus productos.

Si quieres saber más sobre Clara y su proyecto Ukelele Little, ¡sigue leyendo!

  1. ¿Quién está detrás de Ukelele little y por qué decidiste crear complementos textiles para niños?

Tengo formación en Bellas Artes. Me especialicé en escultura y diseño. Siempre me han gustado los tejidos, los estampados, las texturas y los he ido utilizando a lo largo de los años.

Empecé a dedicarme al textil infantil después de nacer Lola, mi hija pequeña. Ukelele little surgió al cabo de un tiempo, como resultado de la evolución de mi trabajo con los tejidos. Diseñé, probé y perfeccioné, hasta conseguir desarrollar mi proyecto personal.

  1. ¿De dónde proviene tu pasión por los Ukelele y el nombre de la marca?

El nombre de la marca fue idea de mi madre y me encanta que sea así. Cuando estaba devanándome los sesos buscando un nombre, mi madre me llamaba de vez en cuando con una nueva lista de posibilidades. Le encanta la música, así que muchos de los nombres que me proponía estaban relacionados con ella.

En una de sus llamadas me dijo: ¿Qué te parece Ukelele?. Y ya no hubo vuelta atrás. Me gustan tantas cosas del Ukelele. Como instrumento es pequeñito, entrañable y su sonido es tan cálido y alegre que te arranca una sonrisa. Un niño puede tenerlo en sus manos y parece hecho a medida. Además, la palabra en sí tiene una sonoridad preciosa y un grafismo muy bonito. Hace referencia a un mundo infantil inocente, alegre y esto me ayuda a crear un universo para ellos.

  1. ¿Colaboras con otros profesionales o talleres de confección?

Generalmente trabajo sola y precisamente por eso las colaboraciones son tan importantes. Trabajar con otros profesionales me inspira y me motiva para seguir adelante. He hecho pequeñas producciones en el taller de reinserción laboral de la Fundación Ared y me encanta participar en proyectos así. Pero no siempre me resulta fácil llegar a los mínimos de producción que requieren estos talleres. También he producido en talleres particulares, con mujeres que tienen mucha más experiencia en confección que yo y se aprende muchísimo.

En cuanto a proyectos de diseño, he disfrutado mucho con la última colaboración con Albert Arrayás, que ha ilustrado un relato que escribí para crear una nueva serie de productos: cojines, sonajeros y prints. Estas colaboraciones aportan mucho al proceso creativo. Me inspiran muchísimo y conseguir un buen resultado es un reto, así que espero poder hacer más.

  1. ¿Quién se encarga de escoger los tejidos? ¿De dónde provienen?

Siempre me encargo yo de escoger todos los tejidos y es algo con lo que disfruto mucho. Con el tiempo he ido conociendo distribuidores que importan telas de Japón y EU. Me gusta combinarlos con telas de producción nacional y a la larga me encantaría poder imprimir, más a menudo, mis propios tejidos.

Para la última colección he podido imprimir mi propio diseño y lo he hecho con una empresa nacional. Una de mis principales razones de hacerlo así es porque quiero que la huella ambiental de mi proyecto sea cada vez menor.

  1. En la nueva colección de Ukelele has contado con un ilustrador. ¿Nos cuentas algo sobre él y sobre la historia que hay detrás de la nueva colección?

Hace tiempo que quería imprimir mi propio tejido, pero no es algo sencillo para alguien tan pequeñito como yo. Y la verdad es que la experiencia ha sido muy positiva. Quería hacer una colección personal y especial, así que pensé en escribir un pequeño relato sobre un marinero, una sirena y un ukelele, con pececillos, caballitos y estrellas de mar.

Le pedí a Albert Arrayás, un ilustrador que me encanta, que dibujara los diferentes personajes para poder estamparlos y crear una nueva colección de productos. Albert hace magia con las manos, sus dibujos son preciosos y además tiene un corazón de oro. Así que ha sido realmente bonito trabajar con él.

Sonajeros de tela de Ukelele Little

  1. ¿Cómo definirías esta nueva colección?

Es una colección dulce, fresca y natural, basada en un cuento muy bonito y romántico. No lo he podido evitar, soy una romanticona. Combino las ilustraciones de Albert, que están impresas en tejido de algodón, con un lino maravilloso, botones de madera, cordones y cintas de colores. El lino es de la firma Marimekko y su diseñador es Fujiwo Ishimoto. ¡Un lujo!

  1. ¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

Disfruto buscando materiales y estampados, diseñar nuevos productos y también perfeccionar los ya exitentes. Me encanta hacer pruebas y crear combinaciones hasta que consigo el resultado que estaba buscando. El premio gordo es ver a alguien que tiene algo tuyo y que te diga que lo disfruta.

  1. ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en Barcelona?

Barcelona me ofrece la posibilidad de coger la bicicleta y conseguir el material que necesito cuando me hace falta. También me permite participar en las numerosas ferias que se celebran aquí.

Pero en realidad me encantaría vivir en el campo. Soy una enamorada del aire libre y para mi la época más feliz del año es cuando nos vamos de acampada con nuestra tienda-iurta y vivimos cada día en la naturaleza. Despertándonos con el sol y acostándonos bajo un manto de estrellas, cocinando al aire libre, pintando piedras, bañándonos en el río… Ese tipo de cosas 🙂

  1. Recomiéndanos un libro, una película y una excursión.

El libro que me leí hace unos meses y que me robó el corazón es La Sonrisa Etrusca de José Luís Sampedro. Un hombre sabio de verdad que no me cansaría nunca de escuchar y leer. Es un libro tierno y de sentimientos muy profundos. Un poco triste pero con una fuerza vital increible. De hecho no lo leí, lo escuché porque cuando coso me gusta escuchar libros, y este lo escuché leído por su propio autor. Una gozada.

Hace unos días pesqué ‘Lost in Translation’ en la tele por casualidad y la volví a ver entera. Tan sutil… Unos creen que la pasión es ruidosa y exagerada, cuando para otros es discreta y contenida, sin sentir menos por ello.

La excursión perfecta no es un lugar determinado, sino cualquier rincón en la naturaleza. Con árboles, silencio y mis amores. ¡Sin olvidar algo rico para comer! Una ruta que hice el verano pasado y me gustó mucho, fue una excursión por los pueblos de la conca del Fluvià. Es ideal para hacerla en coche e ir parando donde quieras. Visitar los pueblos, los caminitos y los alrededores, sin dejar el río, bordeándolo, cruzándolo, descubriendo rincones. ¡A tu aire!

 

Puedes encontrar nuestra bonita selección de Ukelele Little en nuestra e-shop. ¡No te pierdas las mochilas para ir a la guardería o los primeros años de cole!

Y si te has perdido alguna entrevista, puedes acceder a ellas directamente mediante estos enlaces:

 

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Un año con menos plástico

Siempre tengo un reto en mente y hace tiempo que me ronda por la cabeza empezar a vivir con menos plástico en casa. Cada vez surgen más iniciativas, influencers, bloggers y hasta tiendas que promueven el vivir sin plástico. Todos ellos con el objetivo de generar el mínimo de residuos posible, acercándose al máximo al zero waste.

De los 5 contenedores de basura que tenemos en casa, el que se llena antes es el de plástico. Está claro que el volumen de los envases hace que se llene en seguida, porque hoy en día ¡todo (o casi todo) lleva su envase de plástico! Alimentos, cosméticos, juguetes y también la ropa.

Así que voy a ir empezando poco a poco, integrando un cambio cada mes durante este primer año y os lo iré explicando en el blog.

¿Y por qué no lo hago de golpe?

Como fan absoluta de la filosofía Slow, Coach y madre creo en los cambios progresivos, tomando conciencia de ellos y haciendo fácil el camino, para que los tuyos también te puedan acompañar. ¡La aventura será mucho más divertida!.

Se necesitan 21 días para coger un buen hábito, así que yo me he dado unos días más para ir interiorizando cada pequeño cambio y así ir tomando una mayor conciencia. Observando las dudas que me vayan surgiendo, encontrando el producto perfecto, porque quizás con algunos no acierto a la primera, y sobre todo disfrutando del camino.

No será fácil, pero por algo se empieza y ¡este mes de Julio toca ponerse las pilas!

¿Y por qué ahora?

Primero porque en pleno verano rompemos las dinámicas de escuela-casa-trabajo-deporte-cena y a dormir.

Con el ritmo de verano, los cambios de hábitos siempre son más fáciles y además puede ser un aliciente para los más pequeños.

Y segundo porque Julio es el mes sin plástico. Una iniciativa australiana que existe desde el 2011 a la que me uno ahora para empezar mi año con menos plástico.

La iniciativa Plastic Free July (Julio Sin Plástico) me ha estado resonando desde el día 1 de Julio y he decidido a empezar YA a reducir el plástico en mi vida. Consiste en eliminar el plástico de un solo uso durante un mes. Así que ya no tengo más excusas y ¡me pongo en marcha!

Mi reto para este año es adquirir el hábito de reducir el plástico en mi vida y en mi casa, con el objetivo final de contribuir en la tarea de limpiar los océanos.

En Europa se generan millones de toneladas de residuos cada año, de los que poco más del 50% se pueden reciclar o recuperar y el resto acaban en vertederos. A nivel mundial se ha llegado a calcular que en el 2025, 250 millones de toneladas métricas pueden llegar a los océanos. Con todas las repercusiones que esto puede causar en los animales, en todo el ecosistema marino y en nosotros como representantes del último nivel de la cadena alimentaria.

Menos plástico, más mediterráneo” es el nombre de la última campaña que Greenpeace sacó a la luz el pasado 8 de Junio, el Día Mundial de los Océanos. El Mediterráneo está cada vez más contaminado por plásticos y se calcula que hay hasta 50 trillones de fragmentos de plásticos flotando en los océanos, sin incluir los que se encuentran en el fondo.

El plástico no se degrada y reciclar no es la solución, porque todo el plástico que reciclamos no se puede volver a utilizar. Y llegan al mar de muchas maneras. Algunos se tiran deliberadamente, otros llegan con las corrientes de aire o agua dulce y a partir de ahí empieza su largo viaje.

PRIMER MES : LIMPIAR LA PLAYA

El primer mes de mi año con menos plástico lo empezamos limpiando la playa. En pleno verano vamos más, con lo que encuentras muchas más cosas.

Es una actividad ideal para hacer con los niños, con la que toman conciencia y se dan cuenta de la cantidad de objetos que van a parar a la arena, aunque haya cubos de basura cerca.

Para que los niños no se cansaran en seguida, les di dos opciones a partir de un par de iniciativas que ya existen y que encontré ideales para ellos. Porque son fáciles y no implican mucho tiempo.

  • 2 Minute Beach Clean, es la iniciativa de Martin, escritor y surfista inglés que después de unas fuertes tormentas que llenaron las playas de Reino Unido de plásticos durante el invierno de 2013-2014, se propuso limpiarlas durante 2 minutos cada día. Actualmente ha fundado una organización sin ánimo de lucro, fácilmente replicable a nuestras playas. Ahí lo dejo 😉

Si te animas a limpiar tu playa cada día durante dos minutos, puedes etiquetarlos o añadir su hashtag #2minutebeachclean

 

  • El mensaje de Take 3 es simple: llévate 3 cosas de la playa cuando te vayas, o de cualquier otro sitio y ¡marca la diferencia! Tienen una misión y una visión muy claras, desde su organización sin ánimo de lucro y llevan trabajando en su objetivo de limpiar los océanos de plástico desde 2009 en Sidney, Australia.

En definitiva, las dos iniciativas mueven a un colectivo, cada vez mayor de gente con la visión de reducir el plástico en nuestro planeta y la visión de hacerlo mediante la educación y la participación.

En nuestro caso los niños decidieron poner en marcha la iniciativa de Take 3, porque supongo que les parecía más fácil, y al final se fueron animando y nos recorrimos toda la playa.

Ayer escogimos una playa de Sitges y tuvimos la suerte de que se puso a llover en cuanto llegamos. La playa se vació en cuestión de segundos, mientras nos cobijamos debajo de un toldo y en cuanto paró de llover empezamos nuestra limpieza. Encontramos colillas de tabaco (muchísimas), plásticos de varios tamaños, etiquetas de protectores solares y otros, hierros, restos de petardos, una cañita de plástico y juguetes. Y otras cosas que no nos atrevimos a coger porque tampoco íbamos preparados.

A los niños les impactó. La verdad es que cuando estás en la playa no te fijas, pero si pones el chip de limpiar, encuentras cosas realmente sorprendentes.

Seguiremos limpiando la playa este verano, mientras vamos pensando en el segundo paso hacia nuestro año con menos plásticos.

¿Te unes? ¿Compartimos experiencias? #unañoconmenosplastico #turnplasticoff

 

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