The Wood Van Family es el comienzo de una nueva filosofía de vida de una familia sitgetana de 5, incluida su mascota.

Probaron la experiencia de viajar en furgo hace unos años durante las vacaciones de verano y les gustó este estilo de viaje.

Ofrecer el contacto directo con la naturaleza a sus hijos, el placer de poder desconectar rápido y totalmente de su día a día, sin planificar ni tener que pensar en reservas, fue lo que les empujó a restaurar una furgo de madera.

Vinyet se inspiró en el estilo de campers americanas y australianas para vestir la furgo con la calidez que transmite la madera. Entrar en The Wood Van Familiy te transporta a una cabaña en la montaña, creando un ambiente acogedor, que invita al relax.

“Tener nuestra camper significa mucho más que viajar en furgoneta: es el comienzo de una nueva filosofía de vida.”

Aprovechan los días libres para escapar, elegir un destino cuanto más salvaje mejor.

Además, el padre de familia practica surf, y viajar en furgoneta le permite moverse más libremente buscando los “spots” perfectos o dormir en la misma playa.

No planifican, simplemente cargan la furgo con un poco de ropa (la mínima) y comida, llenan el depósito de agua y se ponen en marcha. Improvisan, dejando que todo fluya, según las necesidades del momento. Senderismo, surf en la playa, o simplemente estar, jugar, descansar y pasear, son algunos de sus mejores planes. Y desconectar. Además de conocer sitios increíbles y disfrutar de la naturaleza con mucha más intensidad, viviendo experiencias únicas.

Hemos hecho una entrevista a Vinyet para conocer más y mejor el estilo de vida slow al que cada vez se suman más familias. Te dejamos con sus interesantes respuestas.

¿Qué es para ti el Slow family living?

Se trata de un estilo de vida familiar y crianza más pausado, más simple, con el objetivo de encontrar el equilibrio, con más tiempo libre para pequeños y mayores, y una planificación familiar menos estresante, más relajada para afrontar el día a día.

Es algo que vamos implantando de forma gradual en casa, ya que es clave que cada uno de los miembros se impregnen del placer para disfrutar de la vida sin prisas.

Los padres y madres slow entendemos que la crianza de los hijos es un viaje, que se ha de recorrer poco a poco. Intentamos dar a nuestros hijos tiempo y espacio suficientes, para explorar el mundo bajo sus propios esquemas, confiando en ellos.

Y es que un niño, después de todo, lo que necesita es jugar y no sólo para divertirse. El juego nos prepara para nuestras experiencias y relaciones sociales futuras, un entrenamiento para la edad adulta.

En definitiva, la crianza slow permite que nuestros hijos sepan quiénes son, y no lo que nosotros queremos que sean.

¿Cuáles son las principales ventajas del Slow Travel respecto a la forma de viajar más convencional?

Viajar así para nosotros tiene muchas ventajas: estar juntos, tener libertad para improvisar, desconectar mucho, poder llevar siempre nuestra mascota con nosotros, disfrutar de la naturaleza de una manera más directa, etc. Pero como todo en la vida, también hay una cara menos amable y más real: la falta de espacio, tanto para almacenar como para simplemente “estar”, menos comodidades en general, no tener ducha de agua caliente o dormir más apretados por ejemplo. Pero en nuestro caso, los “pros” superan y compensan todos los “contras” y es lo que nos hace felices.

Cuando practicas el slow travel te das cuenta de la gran cantidad de cosas superfluas que nos llevamos cuando hacemos un viaje convencional, y de que son totalmente prescindibles! Te cambia la percepción del tiempo y de lo que realmente necesitas.

¿Os habéis encontrado con alguna dificultad para llevarlo a cabo?

En un primer momento hace falta cierto esfuerzo de inversión económica.

Por otro lado, una vez ya sales a la carretera, las dificultades pueden estar en impedimentos para pernoctar en ciertas zonas, por ejemplo. A veces, también cuesta entretener a los niños durante muchas horas seguidas de viaje, pero te las ingenias con canciones y juegos, y vamos parando cuando lo necesitan. La clave está en concienciarnos para no agobiarnos y disfrutar de la ruta. Sin pensar en cuándo llegaremos al destino. Es un cambio de chip total.

¿Qué momentos slow te gustan más de vuestros viajes?

En nuestros viajes hay de todo, intentamos que predominen los momentos tranquilos pero con dos niños también tenemos momentos de estrés, discusiones y enfados.

Mi momento slow preferido es por la mañana: levantarme sin prisa, salir de la furgo y contemplar el paisaje mientras el café está en el fuego, preparar el desayuno… Y también, al final del día, cuando los niños duermen y el silencio se impone en la oscuridad, encendemos una luz y charlamos, leemos o simplemente miramos las estrellas.

Básicamente buscamos la tranquilidad, la desconexión, bajar el ritmo y disfrutar de estar juntos.

¿Qué beneficios os ha aportado como familia? ¿Y a los niños en particular?

Estar en familia, compartir tiempo de calidad, desconectar, relajarnos y despreocuparnos de lo que no es importante para conectar con nuestra esencia.

Nuestra experiencia hasta ahora nos confirma lo que fue el motivo para empezar con este proyecto: disfrutamos de la familia de una forma diferente. Convivir en pocos metros cuadrados une mucho. También hay más roces, claro, porque en la furgo estamos siempre juntos, en el mismo espacio. Pero al final, siempre acabamos aprendiendo algo de nosotros mismos y apreciando el tiempo de calidad que pasamos lejos de la rutina.

Los niños disfrutan un montón de la libertad y la improvisación, del contacto con la naturaleza, y del estar todos juntos, sobretodo. Poder jugar al aire libre, a su ritmo, levantarse en la playa o bañarse de noche. Dormir escuchando el mar, o los pajaritos, caminar por la montaña, descubrir nuevos animales y plantas. Tener espacio para no hacer nada, incluso poder aburrirse, a veces les cuesta (sobre todo a nuestro hijo mayor).

Los niños y niñas de hoy pasan la mayor parte de su tiempo en espacios cerrados, sentados, mirando una pantalla y, prácticamente, ya no disfrutan de momentos de juego autónomo al aire libre. Para nosotros, estar al aire libre, debería ser un derecho fundamental de la infancia.

¿Se trata de ir más lento o de ser más consciente?

Para nosotros, viajar en furgo supone un cambio de mentalidad, supone crecer como familia, en todos los sentidos. Nos hemos dado cuenta de que la vida es bastante más sencilla de lo que creemos, y queremos vivirla así, de forma más simple y más pausada, y sobre todo, queremos que nuestros hijos estén más en contacto con la naturaleza y con quienes son.

Quizás no se trata sólo de ir más despacio, que también, sinó de vivir y hacer las cosas de forma más consciente, más sostenible. Dejando fluir y evitando el estrés y lo superfluo, volviendo a lo esencial.

¿En qué otros aspectos de vuestra vida en familia practicáis también el slow parenting?

Al final, consiste básicamente en reducir la lista de actividades y compromisos, de quitarte responsabilidades que quizás no son necesarias, de simplificar, de aprender a decir “no” sin sentirte culpable. Ponerte metas más asequibles para evitar sentir que no llegas a todo constantemente.

El estilo de vida familiar lento implica sentirte más en paz, pero con nuestro ritmo de trabajo del día a día no es fácil. Estamos intentando llevarlo a todos los ámbitos, no solamente en los viajes, pero muchas veces sientes que vas a contracorriente.

En casa por ejemplo, lo estamos haciendo en la manera en que disfrutamos del tiempo libre entre semana. No hemos llenado de actividades extraescolares las agendas de nuestros hijos, porque priorizamos que estén con nosotros por las tardes, encontrar cada día un rato para hacer cosas juntos, reír, jugar. Otra cosa que hacemos es cenar siempre juntos y charlamos, apagando el televisor.

En el ámbito laboral, he reducido jornada a costa de sueldo, y prescindir de ciertos “lujos” que hemos considerado que no son esenciales para nosotros. Al final, se trata de priorizar.

Recomiéndame un lugar para hacer una excursión con niños y un libro

Una excursión increíble que tenemos muy cerca de casa es la que te lleva a los Gorgs de la Febró, en Tarragona.

En el “Elogio de la lentitud” de Carl Honoré, el autor denuncia la cultura de la prisa y sus consecuencias, la falta de paciencia, la hiperestimulación, la superficialidad, la multitarea (“abarcar mucho y apretar poco” ), y defiende la lentitud, saborear los momentos y sobre todo, priorizar en la vida.

 

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Escrito por:biobuu.com

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