Pocas veces he oído a una madre que me haya dicho que estaba preparada para lo que realmente significa la maternidad. Amor sincero, sentimientos encontrados, aprendizajes y desaprendizajes diarios, sonreír, llorar, conciliar, sentirse culpable. Y podría continuar.

Todo es cuestión de actitud, de días buenos y de otros no tan buenos. Y al fin y al cabo la maternidad es algo 100% natural, porque no lleva, ni necesita edulcorantes.

Fue gracias a la maternidad sin edulcorantes que descubrí a Victòria Peñafiel en Instagram. Su perfil me entró por los ojos porque la fotografía es lo que tiene. Pero en su caso era todo como más real, más auténtico. Y cuando empecé a leer sus post la empecé a seguir al instante. Tiene un don con las palabras que te engancha.

Poco a poco fui descubriendo que Victòria Peñafiel. Es madre de 5 hijos, ni más ni menos, ¡o al menos de momento!. Fotógrafa, una verdadera artista con las palabras y creadora de iniciativas tan simples y a la vez tan emotivas y reales como Febrero sin edulcorantes, Dits Petits o el Fotocall solidario para la investigación en oncología pediátrica, con el que llevamos dos años colaborando desde Biobuu.

En definitiva, Victòria es una de esas personas con las que conectas en Instagram, que también es clienta de Biobuu y a la que quería hacer una entrevista para que me contara sus trucos sobre cómo llevar una maternidad lo menos edulcorada posible (y lo más natural posible) y ser una profesional a la vez. Difícil tarea pero no imposible.

Así que te dejo con la entrevista a Victòria Peñafiel. Una madre como tu y como yo, que lleva a cabo iniciativas muy interesantes y que vale la pena conocer.

¿Cómo consideras tu maternidad? ¿Como un caos o como un perfecto orden dentro del caos?

Como un caos total, en el que a veces -sin saber muy bien por qué- llega a reinar una aparente calma durante unos minutos. Entonces es cuando exclamas en voz alta: “¡qué silencio!” y a todos nos da un poco la risa floja.

Además de madre de 5 hijos, eres fotógrafa, escribes como a más de uno le gustaría y colaboras y promueves otros proyectos. ¿De dónde sacas la energía?

Supongo que no me queda otra, es lo que me mueve y necesito hacer cosas. Lo de la escritura viene de lejos (lo saben los que me conocen desde pequeña). Me gustan las palabras aunque haya buscado refugio en la imagen para expresarme. Lo cierto es que tener 5 niños pequeños te pone al límite en muchos sentidos: estructural, como pareja, laboral… aprendes a sacar el máximo partido de las dos manos que tienes.

¿Cuándo y cómo te viene la inspiración?

¡En la ducha! Es un clásico, pero suelo tener ideas en momentos absurdos en los que pongo la mente en blanco, como la ducha o cepillándome los dientes. Supongo que pones el cerebro en un estado de levitación neuronal y surgen ideas nuevas asociando piezas aparentemente inconexas. Pero es cierto que hay que trabajar, y mucho. La inspiración te pilla trabajando, aunque sea en momentos de pausa creativa.

¿Cómo describes un día normal para ti?

Me levanto a regañadientes porque tengo un monillo que duerme en mi cama y empieza a balbucear y tirarme de los pelos. Nos damos una ducha, desayunamos rápido, y empieza el típico estrés matinal familiar para que todo el mundo consiga llegar a tiempo a su destino. Los mayores van solos al cole desde hace unos meses, Leo se lleva a Nui y Noah, y yo voy a llevar a Naoki a la guardería. Entonces me pongo en “modo adulta” y trabajo todo lo que la jornada me permita. Si no aprieta el trabajo, recogemos a los niños y pasamos la tarde en casa o nos vamos a dar una vuelta todos.

¿Cómo consigues que se vayan todos a dormir?

No les leo cuentos, aunque los mayores se enganchan a leer y casi les da la medianoche. Pero a los pequeños les acompañamos a dormir y nos tumbamos en la cama con ellos: es el momento de dejarse ir y disfrutar de las caricias. Y muchos días terminamos fritos a su lado 😛

Dame un truco para cuando se cruzan conversaciones a la hora de cenar. ¡Por favor!

¡No suelen cruzarse mucho! Cuando hablan de algo interesante suelen respetarse bastante. Lo malo es que los adultos no podamos mantener una conversación entre nosotros, jijiji.

Como madre y fotógrafa de recién nacidos y bebés, ¿qué es lo que te gusta más de tu trabajo?

El hecho de poder “entrar” en vidas ajenas, aunque sea solo durante un rato. Observar cómo funciona cada familia como un micromundo. Ver patrones que se repiten, darme cuenta de lo diferentes que podemos llegar a ser y, al mismo tiempo, ver que compartimos tantas cosas. En el caso de los recién nacidos, me apasiona pensar que tengo delante a una persona “en potencia”, con todo un camino por recorrer, y que al mismo tiempo está ya tan definida, tiene sus rasgos y su carácter. Me pregunto cómo podría cambiar la vida de esa misma persona si hubiese nacido en otra familia, en otro tiempo, en otro lugar.

¿Eres más de álbum de fotos digital o de álbum en papel?

En papel, sin duda. Las fotos agradecen ser tocadas, manoseadas, manipuladas y compartidas. A pesar de que la inmediatez digital es maravillosa en muchos sentidos, pienso que las fotos familiares son un pequeño tesoro y que el papel contribuirá a hacerlo más duradero en el tiempo. Irónicamente, lo más probable es que la generación que más fotos tiene sea la que menos fotos conservará en el futuro. Benditas cajas de zapatos llenas de instantáneas…

Instagram es la red social en la que estás más presente. ¿Qué es lo que te gusta más y lo que te gusta menos de Instagram.

Me gusta la posibilidad de conectar con personas, de establecer diálogos y de traspasar potencialmente las pantallas para establecer relaciones en la vida real. Por suerte, a pesar de todos los cambios que ha vivido esta red social, creo que sigue siendo de las que más fomenta la interacción escrita, y donde todavía se estila comentar y ser comentado. En Facebook el “like” ha cedido terreno a la conversación. Es curioso que un medio tan lleno de imágenes como Instagram tenga tanta cabida para el texto, ¿no?

Lo que menos, sin duda, el postureo y las falsedades. Aunque en este sentido no es muy distinto de lo que te encuentras en la vida real, quizás sí es más difícil esquivarlo y mirar hacia otro lado. Toda red social tiene sus ecosistemas y lo que se cuece entre bambalinas muchas veces no es tan idílico como pueda parecer.

¿Cómo surgió #febreosinedulcorantes? Qué es lo que te gusta más de esta iniciativa instagramera?

La verdad es que no recuerdo ni cómo surgió, creo que fue un poco la respuesta al hastío del bonitismo que tenía la sensación de ver por todos lados en las redes. Me apetecía ver familias normales, fotos normales, gente corriente comiendo platos cotidianos. Las migas de pan en la mesa y la ropa sin planchar, para entendernos. Lo que más me gusta es el punto egoísta de obligarme a hacer una foto diaria a los míos, y obligarme también a imprimir el resultado. Pero también me encanta descubrir caras nuevas, zambullirme en series de imágenes que te acercan a las personas que están al otro lado… ha habido participaciones memorables. Y me tiene maravillada que la gente quiera repetir año tras año.

Háblame de Dits petits.

Dits Petits es una asociación sin ánimo de lucro que nació tomando un café con mi compañera Mireia Navarro. Hacemos fotos a bebés ingresados en la UCI neonatal en varios centros de Cataluña, de manera altruista, para que las familias puedan tener un recuerdo de su paso por el hospital y puedan ver la evolución de sus bebés. En el caso de los prematuros, el cambio que dan de semana a semana puede ser espectacular. Actualmente contamos con una pequeña red de fotógrafos voluntarios, ¡pero necesitaremos incorporar a más gente en breve!

Es un proyecto que me aporta mucho, en muchos sentidos. Cuando tienes un mal día, cuando vas muy estresada… entras por la puerta de la UCI y centras tu atención en algo importante. En estos sitios se respira una gran calma rebosante de amor, a pesar de la tensión evidente en el ambiente en ciertos momentos y de los pitidos de las máquinas de fondo.

Veo en tu blog que has adoptado nuevos hábitos de zero waste en tu vida en familia. Has probado los pañales de tela y llevas ya unos meses tomándote una copa… menstrual. ¡Pues ya somos dos! ¿Ventajas, desventajas?

Desventajas, pocas o ninguna. Bueno, sí: lo complicado que puede ser vaciarla y limpiar el estropicio en según qué sitios.  Pero por lo demás, son todo ventajas: le ahorras carga al medio ambiente, te ahorras dinero cada mes, vas cómoda y tranquila y el mantenimiento es mínimo.

Como experta en fotografía, recomiéndame un buen libro de fotografía, una peli o documental con una fotografía espectacular

¡Difícil! No tengo tiempo de mirar muchas pelis últimamente… y si lo hago es siempre en pantalla pequeña, así que no lucen mucho. Como libro, me encantan los de fotografía submarina de Wayne Levin. Blanco y negro, cardúmenes de formas preciosas, buceadores, ballenas… perfecto para dejarse llevar.

MUCHAS GRACIAS!

 

La maternidad sin edulcorantes es la maternidad real, la del día a día, la que te hace actuar muchas veces sin pensar, la que te permite sonreír con las pequeñas cosas, la que te sorprende porque todo es imperfecto pero perfecto a la vez. En definitiva, la que te permite fluir.

Si te has sentido identificada con Victòria Peñafiel en cualquier aspecto de su vida sin edulcorar, me gustará saberlo. Cuando compartimos la realidad con otras madres todo se lleva de otra manera y esto también forma parte de la maternidad.

PD. Todas las fotos de este post son de Victòria Peñafiel y la ropa de Biobuu.

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Escrito por:The Buu Way

Living la vida slow

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